1. Prioriza lo que de verdad necesitas
Piensa cuántas plazas utilizas, dónde aparcas, qué trayectos haces y cuánto maletero necesitas. Decide también si prefieres cambio manual o automático. Con esas prioridades, los filtros del stock te ayudarán a comparar menos coches y mejor elegidos.
2. Compara el conjunto
Revisa precio, año, kilómetros, combustible y equipamiento. Dos coches del mismo modelo pueden tener versiones y extras distintos. Si algo de la ficha no está claro, pregunta por esa unidad antes de tomar una decisión.
3. Prepara la visita
Confirma disponibilidad y ubicación. Durante la visita, observa exterior e interior, comprueba las funciones importantes para ti y consulta la documentación y el mantenimiento disponible. Si quieres una prueba o una revisión adicional, acuerda cómo realizarla.
La DGT ofrece recomendaciones para revisar un vehículo usado. Su informe del vehículo permite contrastar información técnica y administrativa; no sustituye la revisión de su estado.
4. Revisa lo acordado
Antes de reservar o comprar, deja claros el precio total, los gastos incluidos, la garantía aplicable, la documentación y las condiciones de entrega. Si financias o aportas otro coche, revisa también esa parte de la propuesta.
Antes de decidir
- He comprobado que el coche se ajusta al uso que necesito.
- He resuelto las dudas sobre versión, equipamiento y estado.
- Sé cuál es el precio final y qué incluye.
- Entiendo las condiciones de reserva, compra y entrega.
Si ya tienes una unidad en mente, cuéntanos qué coche te interesa para consultar los detalles de la operación.
Profundiza en lo que necesitas
- Elegir un SUV o un 4×4: uso, tamaño y tracción.
- Espacio para la familia: cinco o siete plazas y maletero útil.
- Comprar un automático: versión, mantenimiento y prueba.
- Diésel o gasolina: una decisión según tus trayectos.
- Comprobar la etiqueta ambiental: la unidad y tus destinos.
- Revisar el mantenimiento: documentación y preguntas concretas.
