Empieza por lo que se puede acreditar
Pregunta qué revisiones y reparaciones están documentadas, cuándo se realizaron y con qué kilometraje. Un sello, una factura o un registro deben corresponder a la unidad y ayudar a entender su historial. Si falta información, anótalo como una duda por resolver, no como un trabajo realizado.
Consulta el plan del fabricante para esa versión y pregunta qué mantenimiento se prevé próximamente. No hay un único calendario para todos los motores, cambios y condiciones de uso.
Organiza la visita en cuatro bloques
- Documentación. Contrasta identificación de la unidad, kilómetros declarados y documentación disponible.
- Estado visible. Observa carrocería, habitáculo, lunas y elementos que muestren desgaste o reparaciones.
- Elementos de seguridad. Revisa con ayuda profesional neumáticos, frenos, alumbrado y cualquier aviso del vehículo.
- Uso y equipamiento. Comprueba mandos, climatización y los elementos importantes para tu día a día.
La DGT recuerda la importancia de revisar los puntos esenciales del vehículo. La observación inicial sirve para preparar preguntas; no sustituye el criterio de un profesional ni una revisión mecánica.
Distingue un informe de una inspección
El informe de un vehículo de la DGT aporta información registrada sobre el vehículo. Úsalo como complemento de la documentación y del estado que se comprueba en la visita, no como una garantía de que no existan averías.
Deja claras las condiciones antes de reservar
Revisa el precio final, los gastos incluidos, la garantía aplicable, las condiciones de reserva y cómo se realizará la entrega. Pide que lo acordado quede recogido en la propuesta. Si algo necesita aclaración, resuélvelo antes de dar el siguiente paso.
Puedes usar esta lista junto a la guía para elegir tu coche. Cuando encuentres una unidad en el stock disponible, prepara una consulta con tus dudas concretas.
